
Si eres de esos que pretenden sentar el culo en la butaca de una sala de cine estos últimos dias durante casi tres horas viendo el nuevo David Fincher, Ron Howard o Brian Singer, pensando lo cojonudamente cinéfila que podría ser la experiencia y dándote por culo esa nueva “comedia de turno” protagonizada por Paul Rudd y Sean William Scott, Role Models (aquí llamada con un ingenio epatante Mal ejemplo), permíteme mandarte a la puta mierda y desear que te follen por donde más te duela. Role Models es la nueva comedia gigantesca del genial David Wain, una especie de gemelo rellenito de Todd Solondz, poco conocido es nuestro país pero ya toda una estrella de culto en Estados Unidos (échale un vistazo a la web, anda) y autor de una de las comedias más cojonudas de los últimos años, la sublime, enorme, misericordiosa The Ten (aquí llamada con un ingenio epatante Los Diez Locos Mandamientos). Ahora Wain aparca a un lado el humor absurdo y grotesco deudor de los Monty Python (aunque algo hay) y le sale redondo un cóctel gaseoso de pringaos sociales y vencedores morales que no escatima mala uva y una realidad de valores pasmosamente cultos, honestos y sensibles que mucho público y crítica carca y subnormal ya acusa de gamberrismo inofensivo y zafiedad (mientras aplauden con la baba colgándoles el oportunismo de Fincher -pero como si es tu prima- con su mierda interminable de niño-abuelo, tan interesante como tirarse un pedo y salir corriendo). Pues sí que vamos bien, sí. Wain no sólo acierta con el reparto (en el cual podemos volver a ver a uno de los geniales cerebros a la sombra del universo Wain, Ken Marino, un actor brutal, por cierto), sino que consigue una química extraordinaria entre el mismo y funde mágicamente mordacidad y hostilidad social con camaradería y una ética realista que funciona como revulsivo contra la falacia y la hipocresía moral como no veíamos (y sentíamos) desde Bad Santa, la obra maestra de Terry Zwigoff. Y los chistes de Kiss y el inconmensurable climax final (resuelto con inusitada brillantez) están llamados al culto inmediato para pasar ya a los anales de la comedia americana clásica. Tan sencilla como parece, pero también tan buena como se le pueda ver y más. Dudo que haya nada mejor en la actual cartelera española.
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