El Bonsaca: Swayze en vida (5/5)

Así concluimos este homenaje a una de nuestras personas favoritas del cine contemporáneo, que no ya sólo actores. Ahora paso de agradecer a felicitar a mis colaboradores por esta cosa tan cuca y ñoñona que nos ha salido, sin lagrimas de cocodrilo ni empalago oportunista. Nuestro último colaborador ha sido el único que le ha puesto título a su aporte: Ídolo Caído, que pienso que le pueden dar por el culo al igual que a P.J. Tena con la última frase de su aporte, aquél en el que incide en un final triste de Swayze. No simpatizo con ese tono amargo y decadente, que, a menudo, raya el patetismo, pero eso no quita que, en conjunto, los suyos hayan sido unos textos cojonudos dedicados al bueno de Swayze. Ha sido un placer hacer esto aún sin que nadie nos haya ofrecido ni un caramelín de menta minúsculo antes, que aquí somos humanos de bien y letras antes que periodistas, críticos y otras mierdas.

Por Noel Ceballos:

Existe una teoría sobre ‘Donnie Darko’ (2001) que no se centra en las paradojas temporales o en la simbología extraña, sino en un subtexto por el que pocos espectadores parecieron preocuparse: la opera prima de Richard Kelly es, en realidad, un viaje al lado oscuro de la cultura pop ochentera. O un cruce entre una producción de la Amblin y el David Lynch de ‘Terciopelo azul’ (1986). Prueba número uno: la presencia (secundaria) de Drew Barrymore, que convertiría la película en una suerte de versión deprimente de ‘E.T.’ (1982). Prueba número dos: la presencia (muy secundaria, casi un cameo) de Patrick Swayze, auténtico icono 80s que siempre se caracterizó por representar algo así como la idea del Bien en el cine. Incluso cuando interpretaba atracadores de bancos, Swayze transmitía un buen rollo y un carisma zen (no en vano, es un hombre profundamente religioso e interesado en la fe budista) que se podía palpar en cada fotograma. Por tanto, Kelly le dio el papel más extraño de toda su carrera: una estrella local de la autoayuda y la new age más luminosa que, en realidad, escondía un arsenal de pornografía infantil en una habitación secreta de su mansión.

Que Swayze accediera a jugar con su imagen ante el público de esa manera dice mucho a su favor. Que lograse ser una de las cosas más memorables de la película pese a sus escasos minutos en ella, también. Lo cual, ahora que lo pienso, es algo tremendamente triste. Patrick Swayze, el hombre que encarnó al ideal platónico de malote en ‘Road House’ (1989), la estrella más importante de Hollywood circa 1990, se nos va. Mis compañeros en este homenaje ya han elogiado su decisión de luchar contra el cáncer a su manera, así que yo no me extenderé más con ello. Pero sí quiero dejar constancia de mi tristeza porque Swayze se vaya sin una despedida por la puerta grande. Sin un ‘The Wrestler’ (2008), por ejemplo. No obstante, aún hay tiempo: Richard Kelly, el único director que le permitió explorar registros inéditos, debería escribir un guión a su medida, que combinase su faceta de héroe de acción de una pieza con su gusto por el melodrama. Sí, estoy pensando en una secuela de ‘Ghost’ (1990), pero con viajes en el tiempo. Estoy pensando en la película definitiva del que, probablemente, sea el ídolo caído más incomprendido de nuestros tiempos.

5 comentarios

  1. Enorme texto.

  2. Joder, usted tiene una super-vision laser que desnuda cualquier artecfacto cultural a su esencia. Muy revelador su texto.

    Yo solo añadir que el papel de Swayze me recordo bastante al de Tom Cruise en Magnolia, otro actor que pese a su inmensa cretinez tambien es capaz de echarse una mirada de reojo en el espejo.

  3. Hola:

    Desde Argentina les escribo. Es para felicitarlos por tan sentido homenaje y, tal como dicen ustedes, creo que no existe mujer que no piense en lo que ha representado Patrick como ícono de galancete bailarín. Es una lástima!! Porque detrás de sus ojos rasgados y esa mirada felina que te devora, hay un actorazo que se merecía mejor suerte por parte de Hollywood y que podría haber realizado cualquier papel mejor que ninguno. Aunque creo -en el fondo- que fue su decisión, no estar al tope de ese mundo farandulero, sino más bien optó por la tranquilidad, la familia y, luego el trabajo. Lo voy a extrañar y todavía no se fue. Besos desde argentina. Muy bueno el blog. eli

  4. Muchas gracias, Eli. Es precisamente por todo eso que dices que este homenaje sin lágrimas de cocodrilo se materializó.

  5. Genial escrito (como casi todo lo que escribe Noel).

    A Swayze casi nunca se le tomo muy en serio por que salia en peliculas que no eran “serias” pero igual aparecer en peliculas que de una u otra manera se convirtieron en clasicos “escondidos” lo convierte en un grande.

    Break Point, Ghost, Roadhouse, Dirty Dancing, pasan a la historia mas que nada por la actuacion y el desparpajo que tenia Swayze (o me van a decir que lo mejor de Break Point es Reeves?).

    Descanse en Paz.

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