A las zorras del mundo

En su amplitud, gloriosa, atípica y gratificante, (500) Days of Summer afina una imparcialidad emocional que divisa sutil e implacablemente la portentosa, aguda y personal disquisición masculina de su punto de vista y su condición de epopeya intencionalmente abigarrada sobre el cada vez menos socorrido concepto del romanticismo en su expresión más limpia, pura, antigua, humana y real, recordando, como escasamente lo ha hecho el cine romántico de los últimos años, a los tormentos amatorios del clásico romanticismo inglés del siglo XVIII canalizados en la poesía y la literatura.

No puede decirse que la película sea el retrato de un amor no correspondido. La simpleza de un argumento así, sin más, carece por completo de interés. Al menos, a mí, me parece un timo y una mongolada. La disidencia de personalidades y los varios factores en juego que acaban poniendo en su lugar a las relaciones de pareja sensatas, no son el tema a tratar aquí, principalmente, porque (500) Days of Summer trata de las clarividencias de una relación de pareja insensata, víctima del execrable, cínico y nublado carácter de la mujer postadolescente moderna, que confunde libertad e independencia con deshumanización, egoísmo y frialdad robótica.

Lo que los guionistas Scott Neustadter y Michael Weber y el director Marc Webb (los tres debutantes en el largo) nos revelan aquí es un subjetivo pero sincero y universal canto a la pesadumbre del mártir romántico por antonomasia, del hombre roto, traicionado, manoseado y manipulado al libre antojo de la (insistamos) mujer aprovechada pero sentimentalmente desmañada, caótica, egoísta, más ingenua que fría y todo lo confusa que un hombre es capaz de interpretar de primera mano, cual dibujo de la femme fatale que logra sus maquiavélicos designios con sus encantos, atacando la fragilidad sentimental del hombre enamoradizo y reventando de golpe y porrazo cualquier aproximación a lo racional. Sentencia que respalda la brillante y decisiva introducción por escrito de la película, declaración de intenciones y principios sin trampas ni ironías:

NOTA DE LOS AUTORES: Lo que vais a ver es una ficción.

Cualquier parecido con personas vivas o muertas es pura coincidencia.

Especialmente para ti Jenny Beckman.

Zorra.

Esto, sumado al ente narrador que desmiente historia de amor alguna en el entramado, sienta las bases sobre la tónica que va a reposar hasta el último segundo en la película. El personaje de Joseph Gordon-Levitt (sublime, fuera de serie), prota absoluto, está enfocado expresamente para hacer ver al mundo que las Summers (o Jenny Beckmans, o el nombre de alguna de tus no-novias, en la película, con el bello rostro de una excelente Zooey Deschanel) del mundo no se deben a las divergencias de rigor entre parejas recientes o a la mala obra o imaginación convaleciente del no-novio que se sabe puteado y maltratado. Las Summers son una realidad, aunque una insondable, y no reflejan el astro de la mujer para encasillar a ésta, qué va. Tal cosa daría lugar a la misoginia. Y (500) Days of Summer no es misógina, para nada. Es mucho más que eso.  Es realista, sabia, equilibrada, valiente e inteligente. La misoginia es testaruda, maniquea, doliente y hasta reprensible; la mordacidad, culta, fiera, subversiva y despreciativamente veraz y honesta, y (500) Days of Summer pertenece a las características de este último apelativo en cuerpo y alma, no teniendo nada que ver con las del primero.

Una interpretación ligera, desganada, esquiva y nunca involucrada, puede ver (500) Days of Summer como otra al alimón del cine independiente yanqui liderado por Hollywood, asegurando que sus referencias continuadas pero medidas y coherentes a la cultura pop pretenden servir de reclamo publicitario para hacerse con determinado tipo de público. Qué falsedad y qué frivolidad. No sé si las no-novias (que no follamigas, cosa que no descifraré jamás al no encontrarle ni puto sentido y porque, sobre todo, lo considero tonta jerga de liberal pusilánime) son un caso demasiado habitual, pero la identificación con Tom Hansen (el personaje de Gordon-Levitt) es profunda, total y absoluta en lo que a mí experiencia personal concierne (me recuerdo diciendo frases prácticamente exactas a las de Hansen, de lado dejemos las filias musicales de éste, y su curro, la ropa, las borracheras, los karaokes y la hermana pequeña. Y ya somos…).

La chica que te folla, mima, acaricia, parece respetarte, te coge de la manita con inusitada ternura en momentos de total intimidad y te dice repetidamente que le gustas, mirándote fijamente a los ojos, como flotando en una nube rosa y deteniendo el tiempo (¡uff, pero qué digo!), así como confesándote intimidades aparentemente inconfesables, es muy capaz de no unir semejantes reacciones químicas a esas otras restantes que realmente valoran su instinto y a lo que se atiene, rompiendo inesperadamente la lógica de las consecuencias y toda ilusión palpada.

Desde el mínimo pero genial número musical que advierte la fase de agilipollamiento de una persona recién colgada de alguien, el original y entristecedor split-screen que compara expectativas con realidad y el consiguiente plano general con el chico, cayendo en un breve abismo a través de una ilustración sobrepuesta y animada , hasta los maduros y expertos consejos de una niña inmadura e inexperta, (500) Days of Summer posee infinidad de rasgaduras sobre las que se definen el idilio, por un lado, y la cruda realidad, por otro bien distinto. Así, Summer boicotea la posibilidad de dejar a la relación que se trunque justamente  por no querer hacerle ver la realidad a Hansen, y lo hace dando falsas esperanzas, manipulando, todo a ojos de un espectador que no debería perder detalle, por mínimo que sea, para que tal vez así vea lo que realmente le están contando y no lo que quiere que le cuenten. Resumiendo, Summer es una GRAN PUTA ZORRA, y la idea inicial (explícitamente representada en la citada introducción. No me estoy inventando nada, por lo tanto, tú tampoco deberías hacerlo) de la película era mostrar eso con una ruptura de la relación mezquina y gilipollas donde el chico tiene (más o menos) al toro cogido por los cuernos, quedando ella como una imbécil que sueña poco y mal y él, como un chico ya encallecido lejos del pringao infeliz de turno, sin rencores gratuitos ni lecturas resquemadas, pero con su muy buena ración de bilis (maravillosa la analogía de lo casual y lo sobrenatural con ese radical intercambio de emociones y teorías entre la “pareja” maltrecha hacia el final).

Es verdad que (500) Days of Summer no incurre en los oscuros recovecos de la pesimista, modélica y magistral Two Lovers (muy mal distribuida. ¿Qué pasa? ¿Faltan cojones para hacerle honores comerciales a esta puta obra maestra? ¿Es ya demasiado, hijos de puta?), pero tampoco lo pretende, y que su discurso del romanticismo y la “feminidad malvada” (el entrecomillado es por la ambigüedad –estupidez, más bien diría yo- de la personalidad de este tipo de personaje femenino, que por un lado es honesto y por otro, completamente deshonesto y cruel) ya tocó fondo con anterioridad en la demoledora, exquisita y sin embargo incomprendida Bright Lights, Big City, pero su ambición supera con creces al también magistral díptico romántico de Linklater, Before Sunrise y Before Sunset, ya indicada en los días de relación entre Summer y Hansen del título. Una pequeña obra maestra de lo melancólico, más allá de clichés, sin desazón pero tampoco sin esperanza (Hansen ya ha aprendido muy bien la lección y redefinido el concepto de esperanza), necesaria, purificadora, éticamente flipante e imprescindible, que le guiña un ojo al mejor John Hughes para luego metérsela doblada a éste y mostrarle el lado oscuro de los cuentos de hadas y es, en última instancia, especialmente útil para restregársela a las zorras del mundo con la seguridad de quien ha dado a éstas el repaso intelectual (y sentimental) del siglo. Esa es su finalidad. De nosotros para ellas. ¿Alguien dijo comedia romántica?

6 comentarios

  1. Qué texto tan apasionado. Me dan ganas de reeditar mi post sobre la película; leyendo el tuyo me doy cuenta de que quedé muy sobrio, cosa rarísima en mí.

    Un cosa importantísima: deberías coger todo lo que viertes en el artículo y hacer de ello una película. Lo digo porque pese a lo aparente -y haces bien en recalcar lo fácil que sería perderse en las apariencias de esta película- no se cuentan tantas historias de este tipo. No diré que ha abierto camino, eso me da que por desgracia no ocurrirá, pero sí abofetea con estilo la conciencia del gilipollas medio actual. Me esperanza la idea de que (500) Days of Summer le dé de hostias incluso a quien no la vea. Que trascienda la anécdota de una película sobre un tío íntegro que es bueno pero no gilipollas y al que le toma el pelo una egoísta pueril y caprichosa. A mí la película en sí me parece un acto de justicia.

    Ya se han retratado muchos presuntos entendidos colgándole el cartel de tarada antes de verla, y los que la han visto han lo han hecho en su mayoría pre-condicionados. Digo esto por sus valores, evidentísimos, más allá de su discurso. Está narrada con una sutilidad finísima, por lo que preveo mucho despistado de esos que señalas entediéndola no ya del revés si no por el forro. Está llena de destellos, no todos visibles en un primer visionado, aquí ayuda entenderla de forma circular y revisarla teniendo presente la información que recibimos en la primera vuelta.

    Yo sabía que me iba a gustar mucho. Pero no tanto, coño. Este año, entre ‘Two Lovers’ y ésta, soy muchísimo más feliz. Y menos vulnerable a chocholocos descarriados, también.

  2. En efecto, Tom Hansen es ya un personaje clásico y de los más relevantes del último cine yanqui que representa honorablemente a los que el imbécil jamas escucha y comprende. Esta es la película que pone de manifiesto los ridículos motivos de la existencia de las no-novias. Y sí, gana en segundos visionados.

  3. Caray qué ganas de verla me han entrado de golpe…y porque por lo visto no es una “comedieta” al uso de muchacho ingenuo despechado y rencoroso, por la no correspondencia amorosa completa de una chica independiente y algo naïf o desenfadada en su personalidad o sentimientos; así que, será que si es cierto que los tópicos son odiosos (veo que molestan siempre) y los hombres pese a los siglos de controversia sí tienen corazón y no piensan sólo en obtener sexo de las mujeres, y que las mujeres tampoco son todo corazón y pueden también pensar en sólo tener orgasmos aunque sea con una misma persona y por 500 días de caducidad. Así que quizás 500 dias a veces no dan para “hacerse una idea verdadera” aunque sean vivencias reales(por vividas y sentidas) de cómo es en verdad alguien y lo que busca, y por eso se necesitan años, como los antiguos noviazgos casposos de antaño tan criticados por los “modernos” para conocer a otra persona. Y, sobre todo tengo ganas de verla por “los ridículos motivos” que comentas pone de manifiesto la existencia de “las no-novias” concepto a explicar si es que es nuevo. En general ¿no crees que no es ya en sí un tópico en nuestros días este tema? Me provoca verla por las ganas de despellejarnos a palabra viva en cuánto nos veamos las caras de nuevo, si es que no estoy de acuerdo, claro. un abrazo ^-^

  4. Hola, Cris. Bueno, sí, tal vez haga falta un callo gordo en según que relaciones, pero yo creo que la cuestión es otra distinta, al menos, la que se plantea en la película. El mejor ejemplo que puedo ponerte es el mío (no puedo generalizar), que al igual que Hansen, puedo colgarme de alguien que acabo de conocer en dos o tres días de mínima relación cordial. El problema surge cuando la otra parte utiliza eso (porque lo nota, vaya) porque simplemente te encuentra amigable y follable para rellenar un vacío y vivir un idilio prototípico e hipócrita. Si esta intención de esa persona es sincera (el sólo quiero follar y utilizarte como almohada y confesionario), estupendo, tú eliges, dices trago o a tomar por culo, pero cuando te niegas a creerlo porque te están dando esperanzas, casi evidencias, te entregas y te pierdes. Y así, la culpa no puede ser nunca tuya, de ahí que el “zorra” del principio de la peli sea tan hermoso y amargo a la vez. No olvidemos que (500) Days of Summer es puramente masculina, nada que ver con toda esa bazofia sensiblera de postal que escriben hombres asegurándose feministas, cuando sólo son calzonazos y comerciantes de pura basura emocional.

  5. Querido Sergio, ya ví 500 días juntos…y puede que nos despellejemos al vernos, ^-^…qué duro es el desamor, qué dificil ver cuándo se está ciego y caminar cuándo uno es cojo. Lo idílico sería tener superpoderes y visión hasta nocturna y poder poner los pies en polvorosa antes de decir eso de “pies para qué os quiero”. Es lo que tiene arriesgar y cargarle el muerto a alguien nunca es del todo lícito, pero lavarse las manos como Pilatos es más fácil que señalarnos la nariz con el índice que no en las narices con el anular, y mucho menos decidir qué camino tomar. Pese a todo creo entiender tu visión del tema personaje/s “odiosos por fastidiosos”, aunque no sé si comparto del todo todo lo que dices, sigo apelando a la inteligencia humana y paso de justificaciones bobas del ser enamorado, hablemos claro, que luego la caida duele y resulta que uno nunca se cae solo, siempre le empujan…hum… Además de los momentos musicales y la hermanita sabionda, la intro es fantástica, casi lo mejor,subrayando la banda sonora y claro a los protagonistas, qué chico, oye tu que sabe bailar y todo y ella cantar, un lujo. ^-^ un abrazo fuerte.

  6. Bueno, querida Cris, yo no creo que él se justifique de forma boba por el hecho de estar encoñado, ni tampoco creo que lo necesite en absoluto o que esté ciego y aún menos cojo. Sigue el curso lógico de la relación que inició precisamente ella. Hay cosas que se fingen, se usan esporádica y exclusivamente para beneficio propio o bien son verdad, y ahí las palabras no tienen papel. Él es humilde y cándido, y ella una engreída que ve la oportunidad de aprovecharse de eso haciendo flagrante perjurio. Ella sí está ciega (no ve un pijo, vamos), que acaba idealizando el amor después de usar a una persona como a un muñeco roto de Ken listo para reemplazar a la primeras de cambio.

    No se trata de echarle el muerto a nadie, sino de decir y mostrar la realidad. Es algo más complejo que catalogar a la gente como mala o buena, aunque a fin de cuentas una Summer es una zorra malnacida, por ingenua y egoísta, por muy normal y humana que sea, incluso por mucho que lea Dorian Gray. Eso da igual. Que una persona diga que no cree en amores otoñales y esas cosas carece por completo de importancia. Son sólo palabras. La película demuestra, de forma muy sutil (aunque a veces sin sutilismos que valgan, cierto) y especial que uno no tiene por qué ser un vano idealista si no es correspondido de modo inexplicable, porque es muy posible que sólo estén jugando contigo, y la manipulación es un juego frió y calculador, muy convincente (qué más dan aquí las palabras, pues? El no te prometo nada pero aquí estoy follándote y cogiéndote de la manita, pidiéndote perdón y necesitada de tu hombro aún sabiendo que no estoy enamorada de ti y tú de mí, sí? Todo el puto mundo cae en esa perversa tela de araña. Admitámoslo, que no es nada nuevo, las chicas pueden ser demoníacas o putas como ellas solas, cada una con sus particularidades y a veces sin darse ni cuenta, lo cual las convierte en estúpidas o, en el caso contrario, en robots. También se dice esto último en la película, por cierto. Estigmatizar a los hombres como norma y ejemplo de perfidia amatoria es un tópico estúpido y obsoleto, además de sexista y discriminatorio, tanto como señalar la inexistente debilidad de las mujeres, tan débiles o fuertes como pueda serlo un nombre), es Summer, la puta Summer, la clase de chica que de golpe porrazo cree en dudosos amores verdaderos como una princesita gilipollas salida de la nada, con su vestidito blanco y su puto anillo de bodas, restregándotelo en la cara mientras continua haciendo lo que le da gana contigo (cosa que se cita y ve explícitamente en la película).

    Otra vez, el rótulo precréditos de la película, es una ejemplar ilustración de esto que hablamos. No miente, ni siquiera es vengativa. No es una película vengativa, ni mucho menos, es todo pureza, una gran aleccionadora. Y por cierto, Summer es una grandísima santa en comparación con mi ex, o siguiendo la lógica de las no-novias, mi no-ex. Negarte al sexo para poder descansar de él un poco y hablar seriamente es un síntoma catastrófico.

    Hostia que largo! Qué estamos haciendo? Escribir una puta antología de mal de amores?

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